Montse en Sala Máster: un concierto para mirar al horizonte con calma, coraje y canciones

La cantautora chilena presentó oficialmente Mirando el Horizonte, un disco íntimo que se nutre de la luz, la naturaleza y los caminos personales que no se transan. Desde una guitarra que susurra Montse demostró que hay artistas que vienen a entregar la magia de la calma.

En Santiago hay noches que transcurren como si fueran un poema en voz baja. No hacen ruido en las redes, no llenan estadios, pero dejan huella en quienes están presentes. El pasado Sábado 11 de Julio, en la Sala Máster de Radio Universidad de Chile, ocurrió una de esas. Fue el concierto de Montse, quien llegó para presentar oficialmente su disco Mirando el Horizonte y sellar, sin declararlo, el cierre de una primera etapa luminosa de su carrera.

El show comenzó con una apertura delicada y honesta a cargo de Cote Lillo, cantautora proveniente de Temuco, que tejió con voz y guitarra una atmósfera íntima que preparó el terreno con la suavidad de quien sabe que a veces basta con poco para decir mucho.

Después, sin escenografía exuberante ni artificios visuales, apareció Montse. Una guitarra, una banda ajustada, y sobre todo, una presencia que parecía mezclarse con el aire. Hay artistas que construyen su figura a partir del impacto; Montse, en cambio, se instala desde lo sensorial: es como una brisa que se cuela por la ventana un día de sol y viento.


En el escenario, Montse no interpreta un personaje: se muestra tal cual es. “Todavía no me lo creo mucho”, dijo con una mezcla de alegría y pudor. Pero estaba ahí, en la misma sala donde alguna vez asistió como espectadora. “Yo venía a ver artistas a Sala Máster y pensaba ‘qué bacán sería tocar aquí’. Y se logró”, dijo, emocionada. El momento no era menor: título de ingeniera recién obtenido, primer concierto solista a sala llena, y al día siguiente, el inicio de una gira internacional.

México, Costa Rica, Panamá, Colombia… serán parte de su ruta en los próximos dos meses. Un viaje que mezcla lo artístico y lo personal. “Va a ser exigente, física y emocionalmente”, dijo en entrevista con Pleidelis.cl, “pero también es un sueño. En Colombia me espera uno de los escenarios más grandes que he pisado: la Fiesta del Libro de Medellín”.


Mirando el Horizonte no es un disco para viralizar. Es un álbum para escuchar con tiempo, para dejar que las canciones respiren. A través de melodías suaves, arreglos orgánicos y una lírica luminosa, Montse propone un camino donde la música no es mercancía, sino compañía. No busca provocar, busca acompañar.

En sus canciones hay algo de mística sin artificio. Una conexión con el presente, con la naturaleza, con lo que nos rodea cuando apagamos el ruido. “Un paseo por las praderas, pelo al viento y muchas flores”, anotamos en terreno. Un ritual pequeño pero necesario, como abrir la ventana después de la lluvia.

Y al final, el llanto. No uno dramático, sino sereno. La emoción de quien siente que ha cumplido una etapa. Una calma profunda que llega después de haber atravesado miedos, dudas y decisiones difíciles. Porque para Montse, cantar no es una estrategia: es una forma de habitar la vida.


Esa noche, Chile tuvo una buena representante. Una artista que no se desborda, pero que desborda sentido. Que no dramatiza, pero que conmueve. Y que está enseñando —paso a paso, canción a canción— que mirar el horizonte no es huir, sino confiar.

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