Desde Perú, la banda de reggae alternativo celebra una década de su tercer álbum con una gira por Sudamérica. Resiliencia, publicado en 2014, consolidó un sonido y un mensaje que, con el paso del tiempo, ha cobrado nuevas lecturas.

En un rincón sereno de la escena musical latinoamericana, Laguna Pai lleva años cultivando una trayectoria que apuesta por la coherencia y la profundidad. Nacidos en Lima y fuertemente influenciados por el reggae, pero con un lenguaje propio, el grupo acaba de regresar a Chile en el marco de la conmemoración de los diez años de su disco Resiliencia.
“El concepto lo saqué de la psicología, que a su vez lo tomó de la física”, cuenta Mariano Palacios, vocalista de la banda, al recordar el origen del título del álbum. “En ese entonces, no era una palabra muy usada. Pero con el tiempo vimos que comenzó a circular más. Y eso nos hizo sentir que tal vez elegimos bien”.
Resiliencia fue, en su momento, una declaración desde lo íntimo: un disco que no pretendía ocupar el centro del espectáculo, sino ofrecer una mirada sobre cómo atravesar la adversidad y salir transformado. A una década de su publicación, sigue generando diálogos. La banda lo reconoce: hay algo en esas canciones que aún acompaña a quienes las escuchan.
“Este disco marcó una etapa para nosotros. Hubo cambios, aprendimos nuevas formas de hacer las cosas, y también fue un momento en que empezamos a enfrentar desafíos más grandes como grupo humano”, explica Mariano.
La música de Laguna Pai parte del reggae, pero se construye desde un contexto muy propio. “No somos una banda que busca sonar como Jamaica”, dice otro de los integrantes. “Lo nuestro es una mezcla de lo que hemos escuchado, lo que nos gusta, lo que vivimos en Lima, y también de lo que queremos decir”.
Ese deseo de decir, de aportar desde el contenido, aparece como una constante. Sus letras, aunque a veces introspectivas, no evitan las referencias a un contexto más amplio: desigualdades, búsquedas personales, crisis de sentido. “Somos una banda de preguntas más que de respuestas”, explican.
En esa línea, temas como “Libertad” cobran otra dimensión hoy, cuando los significados de esa palabra parecen más difusos. “Es un concepto difícil”, reconocen. “Cada quien lo vive de forma distinta. Pero si podemos, desde la música, sumar un poco de unión o afecto, eso ya es algo”.
En este paso por Chile, la banda vino también a saldar una cuenta pendiente. “La última vez tuvimos que acortar el show por problemas técnicos. Nos quedamos con la espina”, comenta Mariano. Esta vez, el concierto fue más largo, más cercano, más íntimo.
Desde aquí, el grupo seguirá su gira por Buenos Aires y Montevideo, antes de volver al estudio para retomar la producción de Visiones, su próximo disco. “Pusimos ese proceso en pausa para centrarnos en esta celebración. Pero ya estamos trabajando de nuevo, afinando las maquetas”, adelantan. El lanzamiento se espera para fines de este año o comienzos del próximo.
Laguna Pai se ha mantenido firme en una propuesta que valora los tiempos largos, la escritura con sentido, el desarrollo de una identidad propia. En este presente volátil, donde muchas apuestas musicales se diluyen al poco andar, su constancia invita a celebrar la resistencia.


